A todas las Miriams del mundo

Queridas guerreras:

Antes de nada, quiero daros las gracias por tanto cariño y apoyo como me dais siempre. Han sido unos días intensos, marcados por el Premio Madresfera al mejor blog de Infertilidad. Un premio que no habría sido posible sin vuestro ánimo, estímulo y empuje para seguir escribiendo.

También quiero deciros que llevo mucho tiempo planteándome qué hacer con el blog, porque ni quiero cerrarlo ni dejar de escribir sobre infertilidad. Tampoco es mi idea convertirlo en un espacio de maternidad y crianza. El nombre suena precioso ante cualquier oído, pero este rinconcito no nació con ese fin ni yo he dejado de ser infértil por estar embarazada.

Hoy quería haber escrito otra cosa. Quizás, una carta a ese pequeño que llevo conmigo desde hace algo más de 17 semanas. Pero, a veces, las circunstancias mandan y los prejuicios obligan. Los premios abren puertas y dan visibilidad. Y, entre la luz, se cuelan las sombras de los estigmas que lleva aparejada nuestra condición de infértiles.

Es por eso, que el post de hoy está expresamente escrito para Miriam y todas aquellas personas que puedan verse identificadas con sus pensamientos y reflexiones.

Miriam podría ser mi amiga, mi hermana o la vecina del quinto (si yo tuviera hermana y viviera en un bloque de pisos, por supuesto). Y, aunque no sé mucho de ella, creo que se merece, por todas las molestias que se ha tomado, que yo haga lo propio y me tome su comentario con toda la seriedad que requiere una opinión de estas características, expresada, sin duda, con la mejor de las intenciones.

Querida Miriam:

Me vas a permitir que reproduzca primero tu comentario, para que quienes lean estas páginas entiendan mejor tu mensaje:

Miriam

Hola Eva. Antes que nada, enhorabuena por las buenas noticias.

He llegado hasta a ti a través de los premios Madresfera. Enhorabuena por el premio también.

He estado leyendo un poco tu perfil de Twitter y he visto que tenéis un hastag de apoyo. He conocido a lo largo de mi vida a varias mujeres con dificultades para quedarse embarazada. Compañeras, familiares y amigas a las que he visto consumirse ante el titánico e injusto proceso.
Cuántos duelos, múltiples en muchos casos, de bebés no natos (fetos) que han roto el corazón y a la persona. He vivido rupturas de parejas muy dramáticas, depresiones y hasta dejar un trabajo para “dedicarse al completo” a la tarea. Viajes por diferentes ciudades, hospitales y clínicas. Préstamos desorbitados y rehipotecas. Verdaderos dinerales. Y al final, solo un caso salió bien (dos amigas lesbianas).
No consigo encontrar el adjetivo, pero el que más se le asemeja es peligroso. Considero peligroso transmitir la idea de que no hay que dejar de intentar quedarse embarazada, pese a haber tenido 3 abortos, 6 IA y 5 FIV sin éxito. Embriones congelados, etc. Todo ese proceso conlleva un dolor emocional y unas secuelas psíquicas irreversibles. Las cosas hay que intentarlas, bien, pero siempre que sea viable y desde luego no de forma patológica y compulsiva, haciendo que el día a dia gire entorno a fechas, ovulaciones, traspasos y demás. Creo necesario un enfoque nuevo. No todo consiste en la lucha, muchas veces sin sentido, para quedarse embarazada.
Si bien es cierto que vuestros mensajes son, en líneas generales y por lo que poco que he visto, de positivismo. He leído a una mujer que por primera vez había logrado escuchar el corazón de su feto, que hasta ahora no había logrado llegar hasta ese punto. Y es desgarrador. No me hago a la idea de lo que tiene que ser vivir un aborto una y otra vez. Bebés que mueren una y otra vez. Resulta incluso cruel. Dar vida para que tu cuerpo no sea viable gestando y que la vida se pierda.
Hay más alternativas a la maternidad, como por ejemplo la adopción. Y, desde luego, la vida de una mujer o de una pareja no se queda incompleta por no ser madre.
En el camino de todo esto se arrambla con muchas mujeres, muchas vidas y muchas parejas porque se les vende que someterte a 6 FIv es normal y saludable. Y mientras tanto, ilusiones vacías, vidas rotas, bebés muertos, desesperación…
Y sí, a veces se consigue, claro. Hay personas que solo necesitan un “empujoncito”. Pero hay muchas otras que nunca lo van a lograr, y encuentran en este tipo de espacios un lugar de esperanza a la que agarrarse.

Por todas las mujeres que he conocido en este proceso, y porque seria incapaz de vivirlo: dad un mensaje diferente. No de derrota, por supuesto, pero si de realismo. Ser madre no lo es todo en la vida, no todo vale para conseguirlo, la adopción es una alternativa igual de buena.
Porque, además, hay muchas personas que nunca podrán permitirse los procesos tan largos y caros. Y no es justo.

¿Y si la cuna nunca llega a usarse? ¿Merece la pena tanto dolor?

Saludos

Y ahora, si me lo permites, voy a ir respondiendo por partes a tu mensaje, porque tiene una serie de argumentos que, aunque a ti puedan parecerte novedosos e iluminadores de mentes infértiles, estamos cansadas de escuchar día tras día:

“Hola Eva. Antes que nada, enhorabuena por las buenas noticias.

He llegado hasta a ti a través de los premios Madresfera. Enhorabuena por el premio también.

He estado leyendo un poco tu perfil de Twitter y he visto que tenéis un hastag de apoyo. He conocido a lo largo de mi vida a varias mujeres con dificultades para quedarse embarazada. Compañeras, familiares y amigas a las que he visto consumirse ante el titánico e injusto proceso.”

Hola, Miriam:

Gracias por tu doble felicitación y por tomarte la molestia de comentar en mi blog.

No sé si calificaría de injusto el proceso, sino más bien la infertilidad en sí. Entiendo el proceso, como los tratamientos y pruebas que habitualmente debemos seguir y que yo calificaría de necesarias y esperanzadoras para quienes sufrimos la infertilidad. No hay que olvidar que cuando una pareja no puede tener un hijo, detrás suele esconderse una patología médica. La infertilidad es uno de sus síntomas… el primer signo de alarma. Y sí, es absolutamente injusta. Pero, las pruebas son necesarias para acotar el problema y tener una detección precoz de patologías que pueden darnos la cara de forma más grave más adelante. No toda infertilidad deriva de la edad de la mujer, ni siquiera de ésta misma. También existen problemas hematológicos, inmunológicos… incluso oncológicos. Encontrarlos cuanto antes no es solamente necesario para ser madres/padres, también se hace imprescindible para vigilar nuestra salud, como cualquier otra persona sea fértil o no.

Infiero también de tu comentario, que tu experiencia no es propia, sino que se basa en tus apreciaciones externas de la vida de terceras personas.

“Cuántos duelos, múltiples en muchos casos, de bebés no natos (fetos) que han roto el corazón y a la persona. He vivido rupturas de parejas muy dramáticas, depresiones y hasta dejar un trabajo para “dedicarse al completo” a la tarea. Viajes por diferentes ciudades, hospitales y clínicas. Préstamos desorbitados y rehipotecas. Verdaderos dinerales.”

Sin ánimo de parecer pedante, Miriam, te remitiría a tu libro de ciencias naturales del colegio, donde podrás encontrar la diferencia entre cigoto, embrión, feto y bebé. A lo largo de tu escrito, me doy cuenta de que confundes muchas veces los conceptos y, aunque te pueda parecer lo mismo, no lo es.

Es cierto que la infertilidad, en ocasiones, rompe parejas y que supone un reto emocional para la persona que la padece. Mantenerse inalterable emocionalmente ante todo tipo de circunstancias que se pueden dar a lo largo de la vida, es imposible, tanto si se es fértil, como si no. Una pareja fértil puede igualmente romperse. Una persona fértil puede igualmente tener una depresión. No podemos pedir ejercicios titánicos de control emocional a personas que están pasando por circunstancias excepcionales. Esas depresiones de las que hablas son respuestas psicológicas normales ante la situación que se vive.

Como sabes, Miriam, mi pareja y yo somos infértiles. Sin embargo, y aunque se salga por completo de esa imagen catastrófica que te has forjado, la infertilidad ha reforzado nuestra pareja.

Esto no siempre fue así. Durante años, seguí los consejos de personas bienintencionadas, como tú, que me indicaban que lo mejor era relajarme y esperar el milagro o, finalmente, conformarme con lo que el destino había decidido para mí. En  medio de este tiempo de impasividad y conformismo autoimpuesto, casi consigo romper mi pareja y quebrarme a mí misma, intentando ajustarme a cómo los demás decidían que tenía que actuar contra mi problema. Como si de un pelele en manos de un dios caprichoso se tratara, dejé que me meciera el viento de las ideas arcaicas y desinformadas de los demás. Una vida a la deriva en la que mi destino dependía de los hados y de la visión q me imponían otros sobre mi problema, que generaba continuos choques con mi pareja. Una situación que se agravaba al no encontrar tampoco comprensión en otra parte de la sociedad, desde la que se me tachaba de egoísta y mala persona por no haber alcanzado ya la maternidad. Por otro lado, también encontraba a aquellos a los que le parecía que mi infertilidad era un castigo divino por algo que habría hecho y que sin duda me merecía, o a quienes pensaban que la naturaleza es sabia y que no me hacía madre porque, sin duda, habría de ser una completamente inepta. Otros, aprovechaban la coyuntura para remarcar su superioridad moral, emocional y, por supuesto,  fisiológica… En resumen, Miriam, aquella etapa en la que seguí todo eso que tú aconsejas, no hizo más que machacarme como persona, minar mi autoestima y dañar mi relación de pareja.

Quizás, tus consejos serían muy buenos para ti misma si fueras infértil, aunque también puede que lo vivieras de una forma muy diferente. En cualquier caso, no hay soluciones enlatadas y preconfiguradas para cada uno de nosotros. Simplemente, lo que te sirve y te da la felicidad a ti, puede que a otra persona la haga completamente desdichada. Y no, alguien infértil no tiene por qué plegarse a los deseos, preferencias o condicionantes morales de terceras personas, porque es imposible contentar a todo el mundo y porque lo importante es ser felices con nuestras propias decisiones, que no deberían ser dirigidas o influenciadas por aquellos que, seguro que con la mejor intención, no conocen el problema más que de oídas.  

Es cierto también que hay quien se deja el trabajo, o quien acude a otras ciudades en busca del especialista correcto. Yo no lo hice, como tampoco lo han hecho muchas de mis compañeras. Pero también hay personas fértiles que se piden una excedencia o se dejan el trabajo para criar a su hijo y, sin embargo, encuentran el total respaldo de la sociedad ante su decisión.

De cualquier manera, y aunque me parezca que el caso que mencionas no es el habitual, tengo que decirte que forma parte de la libertad individual de cada persona. Yo no soy nadie para decirle a otro cuál es la mejor manera de manejar su vida o cuáles deben de ser sus prioridades. Será que estoy muy tranquila en mi casa sin dedicarme al deporte nacional de criticar al vecino, que me parece que cada cual es dueño de sus actos y completamente libre para tomar sus decisiones.

Mi cuñada, más fértil que una hormiga reina, hizo una rehipoteca para embellecer la fachada de su vivienda. ¿Por qué su decisión es válida y la de una infértil es cuestionable? ¿Qué tenemos las infértiles para que los demás piensen que tienen que venir a protegernos de nosotras mismas, a tutelar nuestras vidas como si fuéramos incapaces de tomar nuestras propias decisiones previamente meditadas? Jamás he pedido un préstamo para hacer un tratamiento, pero si hubiera decidido hacerlo… ¿por qué mi préstamo para una FIV es cuestionable y el de aquel amigo que se compró un cochazo rehipotecando su casa, no lo es? ¿Qué hace que su criterio sea más válido que el mío? Espero que no pese en el cómputo del sentido común de cada cual, el número de hijos.

En cuanto a los dinerales, que no te negaré que a todos nos gustaría que la reproducción asistida fuera más económica, además de señalarte que existe la Seguridad Social, debo repetirte que forma parte de la libertad de cada uno decidir cuáles son sus prioridades en la vida, buscar su felicidad y luchar por ella, sea cual sea el camino que decida tomar y, evidentemente, empleando para ello su dinero como mejor vea conveniente.

“Y al final, solo un caso salió bien (dos amigas lesbianas).”

Me alegro muchísimo por tus dos amigas, si bien parece que me quieres decir que justamente las únicas que lo consiguieron no eran infértiles.

Lamento enormemente que tu experiencia de oídas con la infertilidad se limite exclusivamente a casos en los que, por desgracia, todo el esfuerzo fue en vano. Cuando uno descubre que tiene un problema para ser padre/madre, se inicia una búsqueda en post de la causa, que en ocasiones no alcanza el resultado final deseado. No, efectivamente, como dices más adelante, no todo el mundo consigue ser padre. Si bien, tampoco sería justo ni real dar el mensaje contrario. Y, aunque tu limitada experiencia se circunscriba a casos negativos, la realidad es que la mayoría sí consigue alcanzar la maternidad/paternidad.

“No consigo encontrar el adjetivo, pero el que más se le asemeja es peligroso. Considero peligroso transmitir la idea de que no hay que dejar de intentar quedarse embarazada, pese a haber tenido 3 abortos, 6 IA y 5 FIV sin éxito. Embriones congelados, etc. Todo ese proceso conlleva un dolor emocional y unas secuelas psíquicas irreversibles. Las cosas hay que intentarlas, bien, pero siempre que sea viable y desde luego no de forma patológica y compulsiva, haciendo que el día a dia gire entorno a fechas, ovulaciones, traspasos y demás. Creo necesario un enfoque nuevo. No todo consiste en la lucha, muchas veces sin sentido, para quedarse embarazada.”

A  mí, Miriam, lo que me parece peligroso es llevar a lo general un puñadito de casos particulares y, a la vez, hacer pensar que desde el colectivo de infértiles nos jaleamos unas a otras para seguir incansablemente más allá de la salud física, emocional y psicológica de nuestras compañeras. Es un mensaje que jamás se ha transmitido así ni desde este blog ni desde la comunidad adscrita al hashtag “infertilpandy”.

En las redes sociales, de vez en cuando, alguna compañera infértil expresa sus dudas sobre seguir o no con los tratamientos. Siempre las he apoyado en hacer lo que realmente le hiciera sentir paz, ya fuera dejarlo o seguir. Ese mismo mensaje es el que se transmite a través de la asociación de personas infértiles a la que pertenezco y a través de la comunidad infertilpandy. Incluso, cuando alguna compañera está en pleno tratamiento, es raro que reciba comentarios como “seguro que lo vas a conseguir”, porque sabemos que eso es una gran mentira. Nadie puede garantizarte que un tratamiento va a funcionar. En cambio, leerás a menudo (si la próxima vez no nos lees tan “por encima”) muchos “Espero que lo consigas”; “Deseo que esta sea la buena”; “Ojalá que sea la definitiva”… Siempre expresando un buen deseo a nuestras compañeras, pero jamás haciéndoles creer que el camino es sencillo ni que el resultado está asegurado. Y, por supuesto, jamás animaríamos a nadie a seguir hasta la extenuación.

Pones un ejemplo concreto además. Hablas de tres abortos, 6 IAs y 5 FIVs. A muy poca gente conozco que lleve semejante historial a las espaldas, sobre todo porque en la Seguridad Social hay un límite de 4 inseminaciones artificiales cuando estas se hacen con el semen de la pareja. Un criterio parecido, o incluso más estricto, se sigue en la sanidad privada. Es poco menos que anecdótico continuar haciendo inseminaciones artificiales hasta el número que nombras sin que el médico te proponga el paso a FIV.

Hablas de tres abortos. Te diré que, normalmente y salvo fallo de implantación en contrario, también se darían sin reproducción asistida. Te podría contar de chicas que llevan ocho y no están en ningún tratamiento ni lo han estado nunca. Hacen, precisamente, seguir tus indicaciones de aceptar que se puede vivir perfectamente no siendo madre. Pero eso no borra su condición de infértiles ni elimina los abortos. Las pérdidas gestacionales siguen existiendo exactamente igual y doliendo lo mismo, vengan por RA o por un polvo apoteósico en el sofá. Que se oculten para no soportar los comentarios desafortunados del entorno, no borra la incómoda realidad… que entre un 10 y un 25% de los embarazos acaban en aborto, independientemente de la fertilidad/infertilidad de la persona.

Hablas de 5 FIVs sin éxito y embriones congelados. Cuando se hace una nueva FIV es porque ya se han agotado todos los embriones y no queda ninguno congelado. Sinceramente, hacer 5 FIVs tampoco es habitual, pero depende del criterio médico y de la paciente. Entiende, que si no me siento con esa superioridad moral e intelectual de decirle a otra persona cuándo debe parar, tampoco la tengo para decir cuándo debe continuar.  Eso pese a que a ti te parezca que desde espacios como este se potencia todo lo contrario. Nada más lejos de la realidad.

Hablas también del dolor emocional y de secuelas psíquicas irreversibles. Tienes razón en lo del dolor emocional, pero no estoy para nada de acuerdo en la segunda parte. En primer lugar, porque das a entender que nos quedamos todas enfermas mentales de por vida y eso es absolutamente insultante. En segundo lugar, porque cualquier psicólogo especialista en Reproducción Asistida te diría que ciertos cambios emocionales a lo largo del tratamiento son completamente normales y hay que respetarlos y por supuesto no estigmatizar, no confundir con enfermedad mental y no tacharlo a la ligera de irreversible.

Dices que hay que seguir siempre que sea viable y estamos totalmente de acuerdo. ¿Pero quién dice cuándo es viable y cuándo no? Yo, desde luego, no sería capaz de arrogarme semejante omnisciencia, y mucho menos saltando por encima del criterio de los profesionales médicos. Porque te recuerdo que, en reproducción asistida, no hay chamanes ni pitonisas con bolas de cristal en las consultas, sino doctores cuyo criterio merece un respeto, y cuya labor merece un reconocimiento y no una puesta en duda constante de sus motivaciones y sus consejos profesionales.

Dices también que no hay que seguir de forma patológica y compulsiva, y me vuelve a resultar ofensivo. Espero que este tipo de barbaridad no la hayas comentado con semejante falta de tacto con tus familiares y amigas. Quizás no has reparado en que vuelves a llamarnos enfermas mentales, pero te lo señalo yo. Y, una vez más, repito que la infertilidad es una enfermedad. A ningún enfermo se le diría que persigue su cura de forma patológica y compulsiva, pero a las infértiles sí. Porque desde el altar de quien no ha pasado por no poder tener un hijo, quizás desde ese punto de hastío de la maternidad desagradecida, que no es capaz de apreciar la suerte de lo común y nada extraordinario, se ve la necesidad de formar una familia como algo de locos. ¿Cuántos intentos son los soportables para ti, Miriam? ¿Cuántos nos permitirías hacer para no parecer unas locas taradas?

Y añades: “haciendo que el día a dia gire entorno a fechas, ovulaciones, traspasos y demás.” Nuestro día a día, Miriam, gira en torno a nuestras familias, parejas (si las tenemos), amigos, mascotas… y a tener que preocuparnos por los comentarios de gente desinformada que viene de forma paternalista a darnos lecciones de lo que tenemos que hacer con nuestra vida. Pero, en todo caso, los traspasos que yo conozco son los de local de negocio. Lo que hacemos las infértiles son transferencias embrionarias.

Es posible que nuestra vida gire en torno a algunas de esas cosas que dices, como la vida de las madres gira en torno a pañales, biberones, noches sin dormir y lactancia materna. Puede que simplemente, nos centremos en cosas distintas, pero tan cansinas con nuestros temas somos unas como otras. Con la diferencia de que a las madres, nadie les dice que actúen de forma “patológica y compulsiva”  porque su día a día gire, en exclusiva, alrededor de sus hijos.

Dices que crees necesario un enfoque nuevo y creo que en esto estamos, por primera vez, absolutamente de acuerdo. Nos hace falta un enfoque totalmente diferente. Alejado de las arcaicas concepciones de la infertilidad como un problema femenino. Distanciado de los prejuicios que clasifican la infertilidad como un problema imaginario y a veces, incluso, mental. Hay que desterrar los prejuicios de que las mujeres infértiles somos seres inferiores a las que hay que decirles cómo tienen que vivir su vida, qué decisiones deben tomar y que es lo moralmente correcto o incorrecto para enfrentarse a su enfermedad. Y hablo de mujeres en esta ocasión, porque este tipo de injerencias en la vida de las personas no suele ocurrir con los hombres infértiles.

Hay, simplemente, que aprender a respetar a las personas infértiles, su vida y sus decisiones, al igual que hacemos con las fértiles.

Dices que “no todo consiste en la lucha, muchas veces sin sentido, para quedarse embarazada.” Tienes razón en que más allá de la lucha hay personas que toman otras decisiones de cómo ser felices en su vida. Y ese camino, el de no ser padres o serlo de otra manera, es igual de respetable que acudir a la reproducción asistida. Sin embargo, no te entiendo cuando dices “muchas veces sin sentido”. No eres tú quien tiene que verle el sentido a la lucha de una persona infértil. Ni siquiera soy yo. El sentido de la lucha de cada cual es único y personal, como el número del DNI. Nadie tiene autoridad moral para decidir qué luchas tienen sentido y cuáles no. Es como si alguien tuviera derecho a decirle a un enfermo cuando tiene que dejar el tratamiento y dejarse morir… absolutamente inmoral.

Por cierto, la lucha no es para quedarse embarazada, sino para ser madre, tener un hijo y poder formar una familia. Para poder hacer abuelos a nuestros padres y nuestros suegros. Tíos, a nuestros hermanos y cuñados. Para poder tener esa experiencia de ayudar a un ser humano a desarrollarse como persona y superarse y superarnos a nosotros. Para crear un mundo mejor, donde se respeten las ideas y decisiones de los demás de la misma manera que nos gustaría que respetaran las nuestras. Para contribuir a crear un mundo sin prejuicios y sin paternalismos.

“Si bien es cierto que vuestros mensajes son, en líneas generales y por lo que poco que he visto, de positivismo.”

Me alegro de que te hayas informado un poco antes de opinar. No quiero pensar qué habrías escrito si en vez de un poco, no hubieras visto nada.

“He leído a una mujer que por primera vez había logrado escuchar el corazón de su feto, que hasta ahora no había logrado llegar hasta ese punto. Y es desgarrador. “

En primer lugar, si has leído a una compañera que ha escuchado el latido de su pequeño, lo primero que tendrías que hacer es alegrarte por ella. Cruel, ciertamente, me parece tu comentario, así como tu falta de sensibilidad y humanidad.

En segundo lugar, el latido se escucha a partir de la semana 6+3, por lo que no es un feto sino un embrión. Aunque entiendo que la palabra embrión no queda tan dramática y desluciría un poco tu estilo tremendista y catastrofista. Feto suena más a aborto, a sangre, a justo lo que tú quieres representar. No es lo mismo que si decimos que ese pequeño embrión mide 1,3 centímetros y pesa medio gramo… perdería esa imagen visual de bebés muertos que vamos a tratar dentro de un momento.

Desgarrador, Miriam, serían otras cosas. Pero que una compañera consiga por fin llegar un paso más allá y escuchar el corazón de su embrión es esperanzador. El primer paso indispensable para poder subir el resto de peldaños. Parece que das por sentado que ese pequeño también va a sufrir un trágico final y me da asco y repulsión la forma en que te expresas. Ese pequeño es un guerrero y un superviviente, y yo confío en que un día su madre, dentro de unos meses, pueda decirnos que está acunándolo en sus brazos.

No entiendo tu obsesión por pretender que todas las historias acaben mal. Debe de ser por esa dilatadísima experiencia de tantísimas amigas, compañeras y familiares infértiles donde nadie lo consiguió, pero háztelo mirar porque me resulta incluso patológico y preocupante semejante visión totalmente sesgada y alejada de la realidad e, incluso, peligroso. Te lo comento porque las enfermedades mentales no son exclusivas de las personas infértiles.

“No me hago a la idea de lo que tiene que ser vivir un aborto una y otra vez. Bebés que mueren una y otra vez. Resulta incluso cruel”

Efectivamente, no te haces una idea de lo que es, ni de la falta de tacto y de sensibilidad que demuestras.

Esos que tú llamas “bebés”, morirían igual sin reproducción asistida. ¿O te crees Miriam que las infértiles no nos embarazamos naturalmente? ¿Crees que evitarías abortos porque no acudiéramos a clínicas de reproducción asistida? En absoluto. Muy al contrario, muchas de nuestras compañeras han conseguido encontrar el problema y poner el tratamiento o medicación necesario para evitar esos abortos. Y gracias a eso, algunas incluso han podido ser madres de nuevo, sin más “bebes que mueren una y otra vez”. Te ha quedado muy poético, pero totalmente carente de humanidad. Incluso da la impresión de que nos culpas por esos abortos, como si quisiéramos tenerlos… como si el hecho de acudir a un tratamiento de reproducción asistida conllevara el precio de sufrir abortos irremediablemente y fuéramos responsables de los mismos. Miriam, tenemos enfermedades varias y problemas varios. No todas las mujeres infértiles tenemos abortos. Lo que sí tenemos es una enfermedad y me parece repugnante culparnos de las consecuencias de esa enfermedad. Y más aún con la cobardía de darlo entender sin decirlo abiertamente.

“Dar vida para que tu cuerpo no sea viable gestando y que la vida se pierda.”

Vuelvo a corregirte, Miriam. No es mi cuerpo ni el de mis compañeras el que no es viable. Es la gestación la que a veces no es posible o se interrumpe de manera involuntaria. Una vez más, culpas a la mujer de los abortos de una manera mezquina. Sólo he tenido un aborto, Miriam, y la culpa no la ha tenido mi cuerpo. Y aunque hubiera sido la causa, no sería por mi culpa ni por mi voluntad. También pareces olvidar a lo largo de todo tu escrito, la posibilidad de que esos abortos se deban a problemas en el hombre y no a que “tu cuerpo no sea viable gestando”. No sé si te has pensado que la infertilidad es exclusiva de mujeres. Siéntate antes de leer esto, Miriam, porque te vas a caer de culo cuando te enteres de que en la mitad de los casos, la causa de la infertilidad es masculina.

Por desgracia, existe la creencia de que los abortos en reproducción asistida se dan por la maldad intrínseca en la mujer que se obstina en ser madre a cualquier precio. Se olvida entonces que no siempre el problema está en la mujer, cayendo en una doble falacia: culpar a la mujer indubitablemente de una enfermedad de la que no tiene responsabilidad ninguna y señalar, sin criterio médico alguno, no sólo una culpable, sino también que esa mujer está irrevocablemente condenada a no ser madre nunca. Y sobre estos dos argumentos falsos, expresados cual cuñado en cena de Navidad, se articulan el resto de barbaridades que sustentan eso que se suele decir mucho y que tú me vas a decir a continuación.

“Hay más alternativas a la maternidad, como por ejemplo la adopción. Y, desde luego, la vida de una mujer o de una pareja no se queda incompleta por no ser madre.”

¿De verdad piensas que no sabemos que existe la adopción, Miriam? ¿O que no pensamos que somos iguales de válidas y valiosas seamos madres o no?

Podría detenerme a explicarte que la adopción no es tan sencilla; que no todo el mundo puede adoptar (como quien tiene una discapacidad, ha padecido cáncer o está en un tratamiento de reproducción asistida, por ejemplo); que el tiempo medio en nuestro país para lograrlo son 8 años y el coste medio en el extranjero, 30.000€.

Pero lo más importante de todo, Miriam, es que me maravilla que nos tomes a todas por tan estúpidas, que incluso te tomes el esfuerzo de venir a decirnos cuál es la solución perfecta para nuestras vidas. Como si ninguna de nosotras nos hubiéramos planteado nunca las diferentes opciones… como si fuéramos incapaces de decidir sobre nuestro futuro sopesando pros y contras. Porque tú estás por encima de todo. Eres Dios, Miriam. Y conoces al dedillo cada circunstancia que rodea nuestra vida y lo que nos conviene a todas. Porque en un rincón de tu subconsciente, flota la idea de que las infértiles somos seres inferiores. Esas estúpidas e incapaces a las que hay que venir a explicarles en qué consiste la adopción porque ni saben que existe. Paternalismo barato y cuñadismo de salón, salpicado de grandes dosis de demagogia e ignorancia.

“En el camino de todo esto se arrambla con muchas mujeres, muchas vidas y muchas parejas porque se les vende que someterte a 6 FIv es normal y saludable. Y mientras tanto, ilusiones vacías, vidas rotas, bebés muertos, desesperación…”

De nuevo, intentas imponer tu visión desinformada sobre las decisiones meditadas de miles de parejas infértiles. Para ello, utilizas una vez más una doble falacia. En primer lugar, generalizar un número exageradamente alto de tratamientos como si fuera algo normal. No niego que haya quien se someta a ese número de FIVs o más, pero no es nada habitual. En segundo lugar, te inventas que alguien nos dice que son saludables. No dices que no sea perjudicial, sino saludable, como quien se come una lechuga o un aguacate. Y te eriges en salvadora de infértiles… una condición que conoces de oídas por el testimonio, según tú, multitudinario de terceras personas. Y para ello dramatizas, exageras y tergiversas a conciencia, sacando lo peor de la infertilidad y llevándolo al extremo.

Imagino que no has tenido ningún aborto, por la crudeza con la que te refieres a “bebés muertos”. Pero claro, supongo que tú eres fértil y las fértiles no tienen pérdidas gestacionales. Esas son cosas de infértiles que acuden a reproducción asistida y los provocan con su intención temeraria de ser madres. Ni se te pasa por la cabeza que esas personas ya tuvieran abortos previamente en la soledad de sus casas, sin tener la ayuda de un médico que buscara la causa de esos abortos y “salvara” la vida de esos “bebés”. Y tampoco parece que tu imaginación llegue a alcanzar esa realidad en las que las personas fértiles también tienen abortos de forma natural.

Repulsivo me parece que uses la expresión “bebés muertos” con la única intención de generar morbo y aversión. Podría hablarte de cigotos y embriones; de como la mayoría de los abortos (el 80%) se dan en las primeras semanas (durante las primeras 13 semanas). Muchos de ellos, por fallos cromosómicos. Fallos que también existen en las parejas fértiles, Miriam. Podría hablarte de la tasa de fertilidad normal del ser humano y comparártela con la mosca del vinagre… pero no merece la pena, porque tú no has venido aquí a aprender, sino a soltar tus prejuicios desinformados, a imponer tu visión de nuestras vidas desde la comodidad de tu salón con tu buen puñado de hijos concebidos al primer polvo. Porque la fertilidad para algunas personas es como un don divino. En su mente no entra que la falta de ella sea fruto de una enfermedad, sino que quien la padece es porque de alguna manera se la merece.

No, Miriam. La vida no funciona según tu criterio. Mi infertilidad no gira en torno a tus prejuicios. Y mis decisiones no las sopeso en función a tu demagogia.

En cuanto a las ilusiones vacías, la desesperación y todo ese drama catastrófico que te has montado en tu cabeza, me alegra decirte que cada persona es diferente. Y que muchas somos capaces de mantener la sonrisa después de cada negativo y cada aborto. Y aunque en un momento podamos sentirnos tristes o desesperanzadas, seguimos siendo libres para tomar nuestras propias decisiones y manejar nuestras vidas. Y somos expertas en resiliencia, en caernos y volvernos a levantar… No necesitamos que nadie venga a prohibirnos andar, Miriam, porque su sensibilidad no sea capaz de soportar nuestras caídas. La infertilidad es incómoda, porque, como una deformidad, es mejor si se oculta y no se ve, para no molestar a la vista de los demás.

Nos pedís que no luchemos, que no acudamos al médico, para no tener que hacer el esfuerzo de poneros en nuestro lugar; para no tener que convivir con la realidad incómoda de que hay personas que tienen problemas para reproducirse y no tienen ninguna culpa por ello.

Te diré que en mi caso la infertilidad y la reproducción asistida ha sido un camino de aprendizaje, que me ha hecho crecer como persona y que ha fortalecido la relación con mi pareja. Y que, muy al contrario de lo que tus prejuicios te hacen pensar, aunque no consiguiera ser madre, daría por bien empleado el tiempo, el dinero y el esfuerzo, porque me han hecho ser quien soy ahora y conocer a personas maravillosas por el camino. Y también, porque a estas alturas me siento orgullosa de mí misma, de mi infertilidad que me ha hecho superar miedos y culpas que no me correspondían… de ser quien soy. No todo es tan desolador, triste y ruinoso como tu imaginación lo pinta.

Pero esa visión que ofreces, derrotista, catastrófica y macabra, te ayuda a darle forma a tu argumento de cuñada en el que las infértiles vamos matando niños por acudir al médico a tratar nuestra enfermedad. Háztelo mirar, Miriam, porque tienes algo muy sucio y podrido dentro de ti y es cuestión de que te vayas dando cuenta, que por más que disfraces la intolerancia y el paternalismo con el traje de las mejores intenciones, siguen siendo ambos igual de despreciables.

“Y sí, a veces se consigue, claro. Hay personas que solo necesitan un “empujoncito”. Pero hay muchas otras que nunca lo van a lograr, y encuentran en este tipo de espacios un lugar de esperanza a la que agarrarse.”

De nuevo, sin basarte en absolutamente nada más que tu criterio personal, alejado de toda realidad, distribuyes numéricamente en inferior el número de personas que logran alcanzar la maternidad/paternidad y mayor en aquellas que no lo logran. Así, porque te lo has sacado del estudio de tu Universidad Paternalista de Cuñadas Chachis. Evidentemente, hay personas que no lo consiguen, pero no son la mayoría. Te invito a echarle un vistazo a la página recientemente creada por la Asociación Red Nacional de Infértiles y Fenomatch,  https://mapadelainfertilidad.com/ para que te hagas una idea más real de la que tienes en la actualidad. Y también a consultar las estadísticas de la Sociedad Española de Fertilidad. Es un ejercicio práctico muy saludable (muchísimo más que 6 FIVs), informarse antes de expresar opiniones y dar lecciones a los demás de cómo manejar su vida y su salud.

Por otro lado, y en el plano personal, porque parece que te refieres a mi blog, te diré que me siento totalmente orgullosa de cada palabra que he escrito en él. Mi blog es un espacio personal donde cuento mi experiencia, a veces desde el humor y otras no tanto. Es un lugar para la libertad, para la reivindicación de unos derechos que algunas personas, espero que tú no, pretenden negarnos. Es el lugar desde el que visibilizo la infertilidad como lo que es y lucho contra la desinformación, los prejuicios y la falta de empatía. Y te aseguro, Miriam, que este lugar seguirá existiendo y yo seguiré dando la cara por todas esas compañeras y compañeros que se han sentido profundamente ofendidos por tus comentarios imprudentes, desafortunados, desinformados, morbosos, paternalistas, macabros y faltos de todo sentido común y de comprensión hacia los problemas de las personas infértiles.

En cuanto al “empujoncito”, me parece de muy mal gusto que trates con semejante falta de empatía a quien lo consigue antes. La persona que lo consigue a la primera, no es menos infértil. Simplemente tiene un diagnóstico médico más certero. Si supieras “algo” de infertilidad, sabrías que son múltiples las causas que la ocasionan y que se van buscando con multitud de pruebas. Existe un protocolo que dicta cuál es el orden correcto de las mismas. Por lo que quien lo consigue más tarde no es que sea más infértil, sino que las pruebas médicas que diagnosticaban su problema suelen dejarse para el final, porque así lo dicta ese protocolo médico.

No hay una escala de infértiles, donde unas son más infértiles que otras. Y tampoco se conoce “a priori” quién va a lograrlo y quién no, aunque tú parezcas tener una bola de cristal donde la mayoría no lo consigue.

“Por todas las mujeres que he conocido en este proceso, y porque seria incapaz de vivirlo: dad un mensaje diferente. No de derrota, por supuesto, pero si de realismo. Ser madre no lo es todo en la vida, no todo vale para conseguirlo, la adopción es una alternativa igual de buena.
Porque, además, hay muchas personas que nunca podrán permitirse los procesos tan largos y caros. Y no es justo.”

Me alegro muchísimo, Miriam, de que tu poca empatía alcance a entender a aquellas personas que han tenido la desgracia de ser infértiles y no han podido ser madres. Te aseguro que tengo a todas ellas en mi corazón cada día. A Maricarmen, a Esther, a Patricia, a Pepa… a todas y cada una de ellas, y que jamás doy un mensaje alejado de la realidad. Pero jamás daría un mensaje tan catastrofista y falso como el tuyo.

En primer lugar, me alegro enormemente de que seas incapaz de vivirlo, porque eso significa que no eres infértil, que no lo has sufrido y, por tanto, no sabes lo que es. Y me alegro enormemente, porque a nadie le desearía una enfermedad que carga con tantos estigmas y tanta incomprensión por parte de los demás. Pero si no eres capaz de vivirlo y, precisamente por ello, de comprendernos, no vengas a darnos lecciones de qué hacer con nuestra vida desde la demagogia y el desconocimiento más absoluto.

Miriam, no te hipoteques para comprar una casa, porque yo sería incapaz de hacerlo. Si estás enferma, no te trates, porque yo sería incapaz de hacerlo… Es absolutamente ridículo. Y aunque tengas libertad de expresión para decir lo que plazcas,  no significa que tus percepciones sean correctas, ni que con esa pretendida buena voluntad que sostienes, tengas derecho a imponerlas sobre aquellos que sufren una enfermedad que desconoces.

Los objetivos de vida de cada cual tienen que decidirlos individualmente cada persona. Nadie, ni tú ni yo, podemos decirle a otro cuándo seguir y cuándo parar en su búsqueda por ser madres/padres. Cada uno sabe dónde están sus límites emocionales, físicos o económicos y nadie tiene derecho a imponerles su voluntad por muy buena intención que se esconda detrás. No nombro los límites físicos, porque evidentemente ahí siempre hay que dejarse guiar ante todo por el criterio médico.

“Ser madre no lo es todo en la vida”, es una frase que suelen decir las madres, a las que no podemos serlo, mientras monopolizan la conversación con las maravillosas historias de sus hijos y nos cuentan lo fácil que es nuestra vida sin hijos… En un ejercicio titánico de incomprensión y falta de empatía total, en el que el paternalismo y el cuñadismo alcanzan su climax máximo sostenido por el ombliguismo de cada cual.

“La adopción es una alternativa igual de buena”. Pues, relativamente, Miriam. Hay quien no se puede permitir esperar 8 años, o quien no tiene acceso a la adopción por haber pasado un cáncer… pero para qué repetirme, si tú has venido a soltar tu dogma, independientemente de cuál sea la realidad. Por otro lado, tampoco lo considero ninguna alternativa, puesto que se puede ser madre o padre biológico y también serlo adoptivo.  Es absolutamente compatible y ser infértil no es ningún requisito sine qua non.

Me dices también que “no todo vale para conseguirlo” y me encanta, porque aquí se resume la esencia de tu comentario: Imponer tu moral por encima de todo, haciéndolo además con un total desconocimiento del tema e infecta de prejuicios. ¿Qué es lo que no vale, Miriam? ¿Qué parte de tratamientos médicos permitidos por la ley de nuestro país le resulta incómoda a tu estricta moral? No somos unas “mata-bebés”, como se parece vislumbrar entre tus palabras. Lo sabrías si te informaras antes de lanzar tus comentarios ignorantes con total imprudencia.

Es como si viniera un testigo de Jehová a decirme que no puedo hacerme una transfusión porque “no todo vale”. En mi vida, decido yo, Miriam, y vale lo que a mí me parece conveniente que valga. Siento que te moleste que las personas infértiles tengamos los mismos derechos y libertades que las fértiles… es lo que tiene la igualdad y la libertad, que nadie puede imponerme su voluntad.

En cuanto a las personas que no pueden permitirse procesos tan largos y caros, vuelvo a darte tristemente la razón. Es una pena que la adopción sea un proceso tan largo o como alternativa, la extranjera, tan cara.  Pero me alegro enormemente de que haya pocos niños para adoptar, y ojalá no hubiera ninguno, porque eso implicaría que todos los niños tuvieran un hogar y una familia en la que son felices, sean los padres infértiles o no.

Añades que no es justo. Lo que no es justo, Miriam, es que los demás tengamos que plegarnos a la voluntad de otros; que tengamos que escuchar constantemente las mismas cantinelas del siglo pasado; o que se pretenda igualarnos a todos de tal manera que, como otros no pueden acceder a la sanidad privada, no accedamos ninguno.

Querida Miriam, no todo el mundo puede permitirse un coche nuevo… Dejemos de fabricarlos. No todo el mundo puede permitirse comer en la calle… cerremos bares y restaurantes. No todo el mundo puede permitirse formar una familia… prohibámoslas. Porque la demagogia, Miriam, tiene un problema… Que se desmonta fácilmente cuando se arguye en el sentido contrario. Si es injusto que unos puedan ser padres porque pueden pagarse una FIV, mientras otros no pueden. Y, por el contrario, lo justo es que nadie sea padre a través de un tratamiento de fertilidad. También sería injusto que unos puedan serlo porque biológicamente no tienen ningún problema o, simplemente, porque económicamente pueden permitirse alimentar una boca más y otros no tengan esa posibilidad. No sé cómo no se nos ha ocurrido antes semejante idea, Miriam. Podríamos habernos evitado que algunos de nuestros padres se reprodujeran y con ello la de tonterías que tenemos que leer últimamente.

¿Y si la cuna nunca llega a usarse? ¿Merece la pena tanto dolor?

Saludos

¿Y si sales a la calle y te atropella un coche…? ¿Merece la pena arriesgarse? Pues depende, Miriam. Depende de lo que cada cual decida que es aceptable para conseguir sus fines; del umbral de sufrimiento que cada uno sea capaz de tolerar… Hay quien se desmaya cuando le sacan sangre y quien es capaz de salvar una y mil vidas rodeada de ella constantemente.

¿Hay que dejar de ir a la Universidad por si acaso te suspendieran y no sacaras el título? Piensa en todo el esfuerzo y dinero tirado a la basura si luego te queda una sola asignatura. Pero, sin embargo, los seres humanos seguimos haciendo esfuerzos sin estar seguros nunca del resultado final. Cada decisión implica aceptar un riesgo y, por supuesto, las infértiles somos conscientes de que puede que nunca logremos ser madres. No sé si en algún momento has llegado a pensar que era una posibilidad que no valorábamos, pero te aseguro que si hay una realidad presente en la mente de una infértil es esa. Y si toma la decisión de someterse a un tratamiento, o a los que ella y su médico consideren necesarios, es porque sopesa que el riesgo de no conseguirlo es insignificante ante la resolución de intentarlo, la esperanza de lograrlo y el consuelo final de haber hecho todo lo que creía posible dentro de sus medios.

Puede que la cuna no se llene nunca, Miriam (o puede que sí). Pero, en la mayoría de los casos, no podrá llenarse sin ayuda médica. Algunas de nosotras, acudimos a la Reproducción Asistida no sólo como un medio para ser madres, sino también como un instrumento para poder decirnos al final de nuestras vidas que al menos lo intentamos. Pero sea cual sea el resorte que a cada cual empuja a seguir este camino; emplee para ello un único intento o múltiples de ellos… La decisión de buscar la causa física que motiva su infertilidad y tratarla es, además de admirable, sumamente personal. Y es absolutamente injusto e inmoral juzgar a las personas infértiles desde la comodidad que da el no sufrir ese problema. Y esto, no lo digo sólo por ti, Miriam, sino por todos aquellos que piensan como tú y que, haciendo alarde de un derroche de generosidad y altruismo, vienen a expresarnos estas mismas estupideces, con el autoconvencimiento de estar abriéndonos los ojos a una nueva realidad desconocida por nosotras, y la prepotencia de quien se cree en el uso de la verdad absoluta mientras hace una ostentación vergonzosa de la más profunda ignorancia.

Por último, Miriam, ya que tú te has permitido la libertad de darnos varios consejos gratuitos a las infértiles, me vas a permitir que te sugiera con todo el respeto que te informes, y, si sigues pensando lo mismo, acudas a un profesional de la psiquiatría. No sea que lo tuyo sí sea una consecuencia psíquica irreversible de la intolerancia, la ignorancia, la imprudencia y la demagogia.

Saludos.

16 comentarios en “A todas las Miriams del mundo”

  1. Hola a todas! Gracias por este blog. Estoy en este camino tan duro también.sola.no tengo pareja. Pero a veces me siento más sola por la incomprensión de la sociedad. A veces hasta de tus padres y amigos. Acabo de tener un segundo aborto y he estado hundida y enfadada con la vida. Porqué yo no ? Me repito al acostarme, al despertar al lavarme los dientes al ir a la compra. El dolor es insostenible. Pero leer este blog me hizo sentirme menos sola y comprendida. Soy parte de una asociación y encuentro muchoconsuelo ahí también. Pero a veces este camino es tan duro. Gracias de todo corazón

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    1. Hola, Akire!

      Antes de nada, decirte que siento muchísimo tu pérdida. Qué duro y doloroso es perder un hijo, por pequeño que sea, y cuán incomprendido a veces ese dolor… 😔
      Quiero decirte también que, el hecho de haber elegido ser madre soltera por elección, ya demuestra lo fuerte y valiente que eres y que, sólo por ese motivo, ya te admiro.
      No estás sola en absoluto. Por supuestísimo me tienes aquí para lo que necesites, pero también te invito a buscar el hashtag infertilpandy en las redes sociales. No sé si ya lo conoces; quizás incluso ya pertenezcas a esta comunidad… En ella nos unimos cientos de personas con problemas de fertilidad. También están representadas diferentes asociaciones, clínicas, profesionales…
      En mi caso, encontrarles fue dejar de sentirme sola al fin. Así que si no conoces a la infertilpandy, búscanos en Twitter e Instagram (también en Facebook, aunque ahí yo no tengo cuenta 😬😅) Estaremos encantadas de tener una amiga más a la que acompañar, escuchar, abrazar…

      Te mando todo mi cariño envuelto en un abrazo de los apretados. Gracias por leerme y comentar 💗💗💗🤗🤗😘😘

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  2. Acabo de conocer tu blog , me encanta , quiero ir hacia atrás y no perderme nada. Tienes el don de la palabra y gracias por expresar tan bien lo que el corazón pide y la razón manda , no habrá Miriam en el mundo que nos quite la ilusión ni merme nuestras fuerzas.
    Seguiré de cerca tu blog Eva , cuánto bien me hubiese hecho conocerlo hace 8 años cuando mi día a día era buscar información y testimonios con los que identificarme y encontrar fuerzas para seguir adelante .
    Mi lucha ha sido épica:
    7 IA
    10 FIV
    1 OVO
    Y soy madre . Se lo que cuesta lo que se va dejando por el camino y lo que construye . Por desgracia he tenido cerca tantas Miriam que tuve que llevar en secreto mi infertilidad y mis tratamientos …ha sido horroroso , tome decisiones equivocadas por mi desconocimiento y todo por esas Miriam por el que dirán …ahora con todo lo que se de reproducción asistida… Si se me presenta la ocasión y conozco a alguien en este camino intentaré acortarselo para.que no sufra lo que he sufrido yo pero nunca jamás quitar la ilusión… Esas Miriam no tienen corazón.
    Por otra parte contarteque voy a iniciar, no lo tengo muy claro todavía una adopción de embrion , estoy muy nerviosa , es algo nuevo para mí y tengo que documentarme todavía, pero lo poco que he leído de tu blog me está animando.
    Un beso muy fuerte , espero que todo te vaya estupendamente .

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    1. ¡Hola, Esperanza!
      Qué bonito tu comentario y qué lleno de positividad, generosidad y cariño. Muchísimas gracias!!
      Qué hermoso saber que ya eres madre y que te planteas la embriodonación… y que te anime mi blog es, como poco, muy halagador, por no decir que me llega al alma.
      No sé si sabes que soy mamá por doble donación (que es muy parecido a la embriondón). Así que si puedo ayudarte en algo, cuenta conmigo.

      Te mando un abrazo gigante y miles de besos ❤️❤️🤗🤗😘😘

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  3. Hola, no suelo escribir en foros.
    Yo me siento una mujer derrotada que no quiere seguir y que se siente mal cuando leo, no aquí, en otras páginas , que hay que luchar hasta el final. Llevo 6 años con infertilidad, 3 IA fallidas y no teníamos problemas. 1 FIV solo me vale uno y quedo embarazada (bien!) pero se para a las 8 semanas y yo me hundo… Cojo fuerzas 2FIV , dos muy buenos , meto uno y embarazo ( este tiene que salir bien…) Malformación severa y aborto semana. 16. Necesito parar…. Meto embrión que nos queda y no implanta. Ya tengo casi 40. Hago última FIV , salen dos y los dos mueren ….
    Ahora tengo casi 42 y sufro ansiedad de la sola idea de ira una clínica, de hecho acudí a una y salí llorando. Estoy en tratamiento psicológico y tomando para la ansiedad. Me siento enfadada con el mundo y conmigo misma por no poder seguir.
    Me cuesta parar y me cuesta aceptar. Q duro es todo esto. Q duro ha sido oír el latido de mis dos hijos no nacidos. Y no, no puedo seguir … estoy rota.
    Y admiro a todas las mujeres que siguen y luchan pues mientras queden fuerzas hay ganas . Sé que es un mensaje ( el mío) triste. Yo no era así, hice mis tratamientos con ilusión y ahora no la encuentro, ni las fuerzas, y me duele .
    Un abrazo’

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    1. Hola luz entiendo tu tristeza la infertilidad nos causa un dolor tan extremo que a veces no dan ganas ni de levantarse por la mañana, cada tratamiento fallido es un pinchazo en el corazón y cuando se llega a ese último tratamiento en el que ves que la transmisión de tu genética quizás no sea posible te ves vacía por dentro, mermada tu autoestima , no ves más allá.
      Pero yo te digo que hay más opciones más tratamientos distintos más allá de tu genética , y que gracias a ellos se puede ser feliz. En mi sexto año de infertilidad me lo plantee , a día de hoy soy mamá, de la manera que jamás hubiera imaginado , solo me hicieron ver la luz donde yo solo veía oscuridad y tengo un bebé que se parezca o no a mí es la ilusión de mi vida
      Ánimo guapa !

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    2. Buenas noches, Luz:
      No sabes cómo siento que hayas tenido que vivir unas experiencias tan duras. Cada tratamiento nos llena de esperanza para luego hundirnos en el abismo si no funciona, o para clavarnos una espada en el corazón cuando termina en un aborto. Es durísimo y no encuentro palabras que puedan consolar tu dolor ni lo más mínimo. Sólo puedo decirte que si hay que ser fuerte para seguir con los tratamientos, hay que serlo más aún para poner punto y final. Quien deja la reproducción asistida no es ninguna cobarde ni es menos guerrera, al contrario… es la guerrera más valiente de todas. La que elige reinventarse, buscarse de nuevo dentro de una misma, encontrar nuevos caminos, nuevas motivaciones… La que no tiene miedo a cambiarse a sí misma. Por eso, Luz, déjame que te diga que te respeto y te admiro profundamente.
      Te mando un abrazo sincero, lleno de cariño. Espero que algún día, muy pronto, sanen en ti las heridas que dejó la infertilidad y que me escribas de nuevo para decirme que encontraste por fin la felicidad ❤️

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  4. Creo que Míriam es el ejemplo perfecto de porque muchas de las parejas que nos vemos en esta situación, decidimos no contarlo.
    Nos sobra su opinión, nos pasma su ignorancia y directamente nos violenta las expresiones que ha utilizado.
    Suscribo cada una de tus palabras 👏👏👏

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    1. Tienes toda la razón. Si no hubiera personas que expresan su opinión con total imprudencia y desde la ignorancia más absoluta, muchas parejas no tendrían reparo en contar su historia. Da muchísima pena, porque sólo sería necesario un poquito de respeto para cambiar la situación.
      Muchas gracias, cariño. Un abrazo enorme ❤️❤️😘😘😘

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    1. Si no le contesto, no dormiría tranquila… ya me conoces 😅 Muchas gracias por tus palabras y tu apoyo, preciosa mía. Un abrazo grande grande ❤️❤️🤗🤗

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  5. Me parece genial tu contestación, cada palabra, cada argumentación y explicación a tanta barbaridad, y te aplaudo. Pero dejando de lado a todas Miriams del mundo, lo que más me ha llegado y a lo mejor a alguien no le parece lo más importante, son tus primeras palabras

    También quiero deciros que llevo mucho tiempo planteándome qué hacer con el blog, porque ni quiero cerrarlo ni dejar de escribir sobre infertilidad. Tampoco es mi idea convertirlo en un espacio de maternidad y crianza. El nombre suena precioso ante cualquier oído, pero este rinconcito no nació con ese fin ni yo he dejado de ser infértil por estar embarazada.

    Ellas te hacen mejor persona aun, te conozco y se que lo eres pero esto lo demuestra más.

    Ahhh y felicidades por todo, como dice una gran amiga feliz vida.

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    1. Mi Fini!! Cuánto tiempo, preciosa!!
      Sabes que no puedo dejar de escribir sobre infertilidad porque forma parte de quién soy y hay tanto que decir, tanto en que ayudar y, también, tantas cosas en las que alzar la voz… No me sentiría a gusto conmigo misma si lo hiciera de otra manera.
      Así que aquí me tendréis, como siempre, hablando de infertilidad, que es lo que me toca de verdad el corazón.
      Gracias por quererme tanto y tenerme en tan alta estima. No sé si te lo he dicho alguna vez, pero es totalmente recíproco.
      Un abrazo enorme, amiga mía ❤️❤️❤️🤗🤗🤗

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  6. Hace poco que leí tu último post y el comentario de Miriam, y quise comentar para rebatir alguna de las barbaridades que decía, pero al final no me sentí con fuerzas y lo dejé pasar. Me sorprendió que tú no le contestaras y he comprobado ahora mismo el motivo, estabas preparando una contestación acorde con su comentario y me tienes ahora mismo haciéndote la ola y aplaudiéndote al mismo tiempo.
    OLE, OLE Y OLE.
    Y gracias por este post, porque ya va siendo hora de que la sociedad se revise sus miedos, fobias y prejuicios, y sobre todo ya es hora de que aprendamos a usar nuestra libertad de expresión sin pasar por encima de la de los demás.

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    1. Efectivamente, la libertad de expresión tiene límites, que algunos parecen olvidar.
      Estoy tan de acuerdo en lo que dices que no puedo añadir nada. Ojalá la sociedad avanzara lo suficiente como para desterrar tanto prejuicio injusto.
      Te mando un abrazo enorme y siento muchísimo si el comentario de Miriam pudo afectarte de alguna manera.
      Muchísimas gracias, preciosa mía ❤️❤️❤️❤️😘😘😘

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