Eva y el día D

Y llegó el día… Yo, que no quería hablar de fechas para no gafarlas, por fin he llegado a la de mi transferencia, después de 9 meses esperando.

Ha sido mucho tiempo. Tanto, que ya no creí que pudiera llegar. Pero hoy por fin, vamos al encuentro de nuestro pequeñín.

Los dos estamos ilusionados por igual, aunque sabemos que no tenemos todas las cartas de la baraja en la mano.

Pero mejor os lo cuento empezando por el principio:

Como ya sabéis, mi gine se había marchado de vacaciones pero, previsoramente, me había recetado progesterona y dado cita para el día 3 de agosto.

Mi regla, como siempre, bajó “in extremis”. A ella le gusta hacerse la interesante y darme morcilla a mí, que es lo divertido.

El día 3 me planté en la consulta de mi ginecólogo con pocas esperanzas y algunos kilitos de más.

Maxibon me recibió muy cariñoso y muy rubio. Sí, he dicho muy rubio. Se nos ha teñido el pelo del mismo Pantone que el chiquillo surfero del anuncio de Colacao.

Llegó explicándome el porqué de su nuevo look y yo me sorprendí a mí misma, cual madre amorosa, diciéndole “a ti te queda bien todo lo que te hagas”. Juraría que añadí algo del estilo a “porque eres muy guapo”… Pero, en ese momento, mis oídos empezaron a pitarme de la vergüenza y ya no escuché ni una palabra más de las que solté 🤪

Como siempre, pasamos al potro. El endometrio estaba fino, pero como es lo que se busca en el control basal, tampoco me alarmé en exceso. Sin embargo, la pitonisa que llevo dentro, habló por mí:

– Cuando cancelé por el Covid me diste a entender que el tratamiento para recuperar el endometrio tenía fecha de caducidad… ¿Qué ocurre si el endometrio no responde?

Y ahí pillé a mi gine, porque él ya sabe que cuando abro la boca anunciando desgracia, suelo dar en el clavo. Empezó intentando tranquilizarme y terminó con algo parecido a que iba transferirme por encima de su cadáver… El pobre ya sabe con qué bueyes se ara cuando le entro por la puerta de la consulta.

En algún momento e inadvertidamente, Maxibon debió de mirarme de arriba a abajo y apreciar mis kilitos de más, porque, inmediatamente y sin darme explicaciones, me subió la dosis de heparina a 60. Su mirada parecía decirme: “Ni preguntes, que ya sabes por qué…”. Y sí, lo sabía… Porque este año los helados han caído directamente de la tarrina y con cuchara sopera… Pero tampoco era cuestión de entrar en detalles incriminatorios, así que no pregunté no fuera a ser que él también quisiera saber.

Volví por allí una semana después. La ilusión me duró lo que tardó mi gine en poner la sonda en su sitio. El endometrio seguía fino y había un quiste de 12mm. Me subió la dosis de estradiol y yo volví a insistir en el “¿Y si no crece..?” Maxibon parecía decirme con la mirada: “Cállate, que se gafa”. Y es que mi gine ya me conoce de sobra.

A los 4 días el endometrio seguía prácticamente igual (entre 6’4 y 6’9) y el folículo había crecido hasta 15… y yo le solté un:

– ¿Por qué mi cuerpo me trolea de esta manera?

Y él me respondió, resignado:

– Nos trolea…

Y añadió algo sobre la hipófisis y los ciclos en sustituido y sobre que mi cuerpo se pasaba la medicación por el arco del triunfo… o algo parecido.

Aún con todo esto, el plan era transferir a toda costa, porque después de 9 meses esperando, lo necesito por salud mental. Es cierto que voy con el peor endometrio de mi historia infértil. Porque sí… el tratamiento para regenerarlo caducó, como La Pitonisa Eva había gafemente predicho. Pero necesito pasar de pantalla y hacer esta transferencia, aunque no tenga tantas probabilidades de éxito como si llevara el precioso endometrio de 11 que tenía hace dos meses.

Con el paso de los días, la rabia por haber esperado 9 meses para nada, ha ido dando paso a la ilusión. Y albergo esperanzas de que esto pueda funcionar al fin.

Hoy es el día de mi primera transferencia de doble donación (la octava en total) y estoy muy ilusionada por encontrarme con mi pequeñín. Porque las esperanzas se abren camino solas, como las hormigas en verano, y lo invaden todo hasta que llega el invierno o la triste realidad con la que darse de bruces. Yo espero no darme el chocazo de nuevo y que esta sea la definitiva al fin.

Hoy abro los brazos para acoger a mi pequeño. Durante meses me ha preocupado cómo le afectará ser fruto de una doble donación. Sin embargo, hoy sólo puedo pensar en amor. El que tengo para darle y el que él/ella va a traer a mi vida.

Os doy las gracias por tanto cariño como me dais; por levantarme en los momentos más duros; por estar a mi lado y hacerme reir; por los empujones, las recetas y los chupitos virtuales; por esos ratitos maravillosos por privado y esas conversaciones que terminan a las tantas con un “dulces sueños y que se cumplan”; por ser vosotras mismas, siempre maravillosas y llenas de amor.

Os mando toneladas de suerte de la buena para que se cumplan todos vuestros sueños.

Os quiero mucho, mis valientes guerreras ❤️❤️🤗🤗🤗

5 comentarios en “Eva y el día D”

  1. Yo he tenido un bebé por doble donación después de mil intentos con mis óvulos y con parejas…
    Ahora mismo soy la mamá soltera más feliz del mundo y mi hijo una bendición venga de donde venga!!
    Si lo llego a saber, me hubiera decidido hace 6 años!!
    Mucho ánimo!!!

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    1. ¡Enhorabuena, Patricia!

      Estoy segurísima de que el camino de la doble donación sólo nos puede traer cosas hermosas. La primera, nuestro bebé. Lo veo en los ojos brillantes y la sonrisa amplia de mi marido, que hacía años que no contemplaba; en que los dos volvemos a recuperar las ilusiones que habíamos perdido; y en que ya quiero a este pequeñín/a más que a mi propia vida.
      Gracias por tus palabras, tan llenas de amor, que hacen tanto bien a quienes ahora mismo se plantean la donación de gametos como un opción.

      Un beso enorme para ti y para tu pequeño ❤️❤️❤️🤗🤗🤗😘😘😘

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  2. Hola Eva. Antes que nada, enhorabuena por las buenas noticias.

    He llegado hasta a ti a través de los premios Madresfera. Enhorabuena por el premio también.

    He estado leyendo un poco tu perfil de Twitter y he visto que tenéis un hastag de apoyo. He conocido a lo largo de mi vida a varias mujeres con dificultades para quedarse embarazada. Compañeras, familiares y amigas a las que he visto consumirse ante el titánico e injusto proceso.
    Cuántos duelos, múltiples en muchos casos, de bebés no natos (fetos) que han roto el corazón y a la persona. He vivido rupturas de parejas muy dramáticas, depresiones y hasta dejar un trabajo para “dedicarse al completo” a la tarea. Viajes por diferentes ciudades, hospitales y clínicas. Préstamos desorbitados y rehipotecas. Verdaderos dinerales. Y al final, solo un caso salió bien (dos amigas lesbianas).
    No consigo encontrar el adjetivo, pero el que más se le asemeja es peligroso. Considero peligroso transmitir la idea de que no hay que dejar de intentar quedarse embarazada, pese a haber tenido 3 abortos, 6 IA y 5 FIV sin éxito. Embriones congelados, etc. Todo ese proceso conlleva un dolor emocional y unas secuelas psíquicas irreversibles. Las cosas hay que intentarlas, bien, pero siempre que sea viable y desde luego no de forma patológica y compulsiva, haciendo que el día a dia gire entorno a fechas, ovulaciones, traspasos y demás. Creo necesario un enfoque nuevo. No todo consiste en la lucha, muchas veces sin sentido, para quedarse embarazada.
    Si bien es cierto que vuestros mensajes son, en líneas generales y por lo que poco que he visto, de positivismo. He leído a una mujer que por primera vez había logrado escuchar el corazón de su feto, que hasta ahora no había logrado llegar hasta ese punto. Y es desgarrador. No me hago a la idea de lo que tiene que ser vivir un aborto una y otra vez. Bebés que mueren una y otra vez. Resulta incluso cruel. Dar vida para que tu cuerpo no sea viable gestando y que la vida se pierda.
    Hay más alternativas a la maternidad, como por ejemplo la adopción. Y, desde luego, la vida de una mujer o de una pareja no se queda incompleta por no ser madre.
    En el camino de todo esto se arrambla con muchas mujeres, muchas vidas y muchas parejas porque se les vende que someterte a 6 FIv es normal y saludable. Y mientras tanto, ilusiones vacías, vidas rotas, bebés muertos, desesperación…
    Y sí, a veces se consigue, claro. Hay personas que solo necesitan un “empujoncito”. Pero hay muchas otras que nunca lo van a lograr, y encuentran en este tipo de espacios un lugar de esperanza a la que agarrarse.

    Por todas las mujeres que he conocido en este proceso, y porque seria incapaz de vivirlo: dad un mensaje diferente. No de derrota, por supuesto, pero si de realismo. Ser madre no lo es todo en la vida, no todo vale para conseguirlo, la adopción es una alternativa igual de buena.
    Porque, además, hay muchas personas que nunca podrán permitirse los procesos tan largos y caros. Y no es justo.

    ¿Y si la cuna nunca llega a usarse? ¿Merece la pena tanto dolor?

    Saludos

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  3. Te mando todas las buenas vibras del mundo mundial. La doble donación es un doble acto de amor. Esta vez ya toca que sea la buena 🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀

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    1. Muchísimas gracias, Oli!! Acabo de llegar a casa y vengo súper feliz. El embrión es precioso y el endometrio hasta ha crecido. No puedo estar más contenta. Y además, con todo el cariño que le hacéis llegar, tiene que querer quedarse por fuerza! Un abrazo enorme, cariño ❤️❤️❤️🤗🤗🤗

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