Eva, Mamaita Linda y el Titanic

Mis queridas guerreras incansables:

Hace unos días que quería escribiros para contaros las últimas novedades. Llego con un poquito de retraso, pero os pongo al día de todo en un periquete.

En mi última entrada, os expliqué que habíamos decidido dejar los tratamientos. En ese momento, mariduchi y yo estábamos en casita, protegidos de todo Covid, virus, bacteria… y con un pulverizador de desinfectante, estratégicamente colocado junto a la puerta de casa. En realidad, tengo montado un centro de desinfección integral, con geles hidroalcohólicos, Sanytol, alcohol sanitario, mascarillas, guantes de nitrilo… Entrar en mi casa, recuerda a una peli futurista, pero a lo cutre.

Armada con semejante arsenal, mi único objetivo era preservar a mi madre de todo mal… sobre todo si el mal empezaba por “Co” y terminaba por “Vid”.

Yo me las prometía felices, desinfectando todo lo que llegaba a casa y manteniendo un control exhaustivo de cada entrada y cada salida. Me faltaba pasar por el microscopio las patitas de mi perra, después de venir del paseo y lavárselas concienzudamente. Cualquier cosa es poco si se trata de proteger a mi familia.

Pero, entonces, llegó la primavera y el calorcito… y las amigas de mi madre empezaron a salir como los caracolillos al sol. Esas abuelillas que habían estado en su casita tan ricamente, estaban incitando a mi madre a acudir al lugar más peligroso… la iglesia. No voy a negaros que empecé a ponerme nerviosa, porque mi plan comenzaba a hacer aguas… pero aún podía controlar la situación… o eso pensaba yo.

Y cuando creía que aún podía evitar el desastre, entró mariduchi en escena:

– Cariño, tengo que contarte una cosita. Ven y siéntate…

A mí empezaron a entrarme sudores fríos, porque me lo veía venir… y vino.

– Resulta que en mi empresa están empezando a reincorporar a los trabajadores y a partir de la semana que viene, tengo que ir.

– A ver, cariño, que tú estabas teletrabajando, mi vida. Que tú eres ingeniero, pero de los que rellenan papeles… ¡Que tienes asmaaa! ¡Que vamos a morir todooos!

Y ahí fue cuando mi plan estratégico se fue al garete, porque que despidan a mariduchi y nos muramos de hambre, tampoco es una opción.

A todo esto, mi madre seguía tensando la cuerda:

– Que dicen mis amigas que ellas salen al supermercado…

– ¡Supermercadooo! Vamos a ver, mamaita linda, eso es casi tan peligroso como la iglesia… ¿No te vale una vueltecita conmigo a la manzana?

– Pues me ha llamado mi amiga Mari y, la semana que viene, estamos todas en misa…

Y ahí ya, amigas mías, reventé. Porque yo estaba intentando frenar el Titanic a costa de sacrificar mi vida y mis proyectos… y el Titanic iba a pasar por encima de mí y hacer picadillito de Eva.

Por aquellos días, una conversación con una amiga muy querida, me hizo terminar de ver la luz. Y fue entonces cuando una vocecilla interior me habló suavemente y con franqueza:

– ¡Eva, eres gilipollas! Estás tardando en hablar con Maxibom.

Maxibom, ese ángel de luz que se apareció en mi camino hace año y medio. ¿Por qué demonios no estaba yo en esos momentos en su consulta, recreándome con semejante visión celestial y preñadora?

Y le escribí. Y me contestó. Y hasta me pareció que se alegró bastante de que volviera a la carga, porque no sé si os lo he dicho, pero mi gine además de buenorro es muy buena gente.

Por una vez en mi vida, tuve una suerte increíble. Después del Decapeptyl trimestral, aún no me había bajado la regla. Llevaba un mes de retraso. Bendito mes, que iba a permitirme no tener que empezar de nuevo con todo el tratamiento de antioxidantes y demás medicamentos del demonio. Tan sólo tenía que tomar estradiol durante diez días y acudir a que me viera.

Y llegó el día J (de Jueves), 28 de mayo para ser más exactos, y yo me arreglé como si no hubiera Covid, ni tuviera que usar mascarilla (sí, me pinté los labios también… No los iba a ver nadie, pero sube la autoestima). Y, como una rosa primorosa, con unos cuantos kilitos confiniles de más y con el bote de gel hidroalcohólico y mascarillas de repuesto en el bolso… (Tampoco os vayáis a pensar que a estas alturas iba a salir de casa a pelo), me planté en la consulta.

No hubo besitos, ni abracitos… (asco de coronavirus, te espero preparada con el bote de desinfectante en la mano), pero había un endometrio trilaminar precioso, con un grosor que iba desde 8mm en las zonas más finas, hasta 9mm en las más gruesas. Todo un nirvana visual acompañado de pequeñas expresiones de euforia, optimismo y, por qué no decirlo, alivio de mi gine, que ya estaba temiendo que otra vez se la liara parda y le fastidiara todos sus planes escrupulosamente trazados.

Me emplazó para el día 3 (mañana), con regla o sin ella, porque al pobre le tengo tan frito que me quiere tener vigilada de cerquita. Y, aunque no pude verle la cara al completo por culpa de la mascarilla, sus ojitos me decían que no piensa dejar ni un cabo suelto y que de esta salgo requetepreñada. Estoy muy optimista, demasiado… pero, esta vez, quiero recorrer este camino sin miedo al castañazo.

No sé si os comenté que me paso a doble donación. Ya lo habíamos decidido hace unos meses y seguimos adelante con el plan.  No vamos a dejar que ningún gen aguafiestas nos sabotee el tratamiento.  Vamos a por todas y llenos de energía positiva 💪🏻💪🏻💪🏻

En el instante de la despedida, reconozco que le confesé que, eso de no poder darle besos ni abrazos, no me estaba gustando ni mijita. Y no, no me puse colorada ni lo más mínimo… aunque tampoco se hubiera visto debajo de la mascarilla. Ya os dije que lo de pintarse los labios, sube la autoestima, pero no os advertí de que anula la vergüenza.

Seguro que queréis saber qué me respondió… Pues que ya nos daríamos esos abrazos muy pronto para celebrar mi embarazo. Y yo no sé si irme preparando un traje de protección casero de la cabeza a los pies, no sea que se me escaquee, en el último momento, por culpa del Covid. Eso es algo que no pienso permitir. Más que nada por él… para que no rompa su palabra. Que no es que yo me muera por volver a tenerlo a cero milímetros de distancia y disfrutar de su cautivador perfume repletito de feromonas… de eso nada. Lo que ocurre es que, si bien el sistema reproductivo no me va ni pa’lante ni pa’ atrás, el olfato lo tengo divinamente.

Y, poniéndome más seria, quiero aprovechar esta entrada para mandaros muchos besos a todas y daros las gracias por hacer que este blog sea finalista en los Premios Madresfera 2019. Sin vosotras y vuestro cariño, este pequeño espacio no existiría.

Os quiero con toda el alma, amigas mías, y os deseo lo mejor. ¡Que pronto la infertilpandy se llene de barriguitas y pequeños bomboncitos sonrosados! 🍀🍀🍀

Un millón de besos, mis valientes guerreras 💖💖💖🤗🤗😘😘😘

6 comentarios en “Eva, Mamaita Linda y el Titanic”

  1. Que bien me alegro mucho, yo también voy por doble donación, porque mi ovulos son escasos y ademas voy por madre soltera, alta de esperar príncipes azules 😉
    Yo si todo va bien me hacen la transferencia en agosto asi que con un poquito de suerte vamos a estar las 2 embarazadas a la vez un besito muy fuerte

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    1. ¡Hola, Bárbara!

      ¡Muchísimas gracias! Me parece admirable tu decisión de ser MSPE. Te mereces el arcoiris más brillante… el que opaque, con todos sus colores y toda su luz, a todos los príncipes desteñidos que se han cruzado en tu camino hasta ahora. Te deseo la mejor de las suertes para esa transfer de agosto. Ojalá que sí, que las dos tengamos barriguita ya en el verano y podamos compartir nuestras experiencias como embarazadas.
      Un abrazo muy muy grande, preciosa 💖💖💖🤗🤗🤗

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    1. Muchísimas gracias, mi niña!! Sí, hay que mirar hacia delante y con esperanzas. Esta vez tengo muchas. Pero no sabéis lo importante que ha sido vuestro apoyo en todo esto. Sin él no habría podido levantarme de nuevo. Un abrazo enorme, cariño 💖💖🤗🤗😘😘😘

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  2. Alegría inmensa de vuestra decisión! Esta vez si va a ser Evita, los astros se están alineando y Don endometrio está que se sale! Así q si el señorito está dispuesto…a meter bichito bonito 😀 vaaaamos a por ellooooo 💃🏻💃🏻💃🏻💃🏻

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    1. Muchísimas gracias, Natalia!! Esta vez tiene que sonreírnos la suerte a las dos🤞🏻🍀🤞🏻🍀 que ya no toca!! Un abrazo muy grande, preciosa 💗💗💗🤗🤗🤗

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