Eva y el caldero mágico

¡Hola, guerreras mías!

Como las que me seguís en Twitter sabéis, mi embarazo fue el gran fiasco de la Historia.

Cuando acudí a la primera eco, estando de siete semanas, descubrimos que no había embrión. Los embarazos anembrionarios son muy raros en ovodonación (entre un 10 y un 15%), pero ya os podéis imaginar cuál es la probabilidad de que además el primer embrión que me implante en toda mi vida, termine en anembrionario. Puede que le cambie el nombre al blog por este otro: Diario de una Infertil Gafe.

Después de haber probado por primera vez esas pastillas infernales, llamadas Cytotec, y de haberme sometido a un legrado para eliminar los restos que quedaban, por fin ha pasado la pesadilla.

Ya estoy mucho mejor y no quiero dejaros con mal sabor de boca, y por eso voy a contaros hasta dónde puede llegar una personita como yo, movida por la desesperación.

Hace unos meses conocí a una muy buena amiga infértil. Es de esas chicas que siempre se acuerdan de tu cita con el médico y de preguntarte cómo estás en los peores momentos. Un encanto de persona que me ha aportado mucho… y además, casualmente, la receta del caldero mágico.

Veréis, mi amiga me había hablado de una ocasión en la que alguien le recomendó hacer una “cosita” para limpiar el endometrio y dejarlo como nuevo para una implantación perfecta. Era una especie de infusión que, finalmente, para lo único que le sirvió fue para que le bajara la regla antes de tiempo.

¡Regla! Y yo con mi aborto en manejo espectante y a 48 horas de tener que ponerme las pastis. Mi mente superinteligente relacionó ambos conceptos ¡Regla! ¡Caldero! ¡Justo lo que necesito!

Y pillé el wasap:

(A mi amiga la llamaremos Hermione para preservar su intimidad).

– Hermione, tengo un problemita. ¿Cómo era la receta del caldero ese?

– Manzanilla, romero y tomillo, Eva.

– Muchas gracias, preciosa ¡¡Me has salvado la vida!!

Ese día mandé a mi marido a comprar una palanganita pequeña. El pobre, aún sabiendo para lo que era, obedeció. Creo que viendo mi a pánico no lo pensó dos veces. Sólo de pensar en que en dos días tendría que ponerme las pastillas, cualquier método que ayudara a que aquello saliera solo era bien recibido. El acongoje era total.

A la tarde, puse a hervir agua, la eché en la palangana y empecé a agregar las hierbas como si estuviera en una clase de Pociones en Hogwarts. Reconozco que no fui al herbolario… las pillé del especiero sin ningún miramiento. La situación requería medidas urgentes, no estaba la cosa para minucias.

¿Sabéis estos muebles de cocina del IKEA, que hacen esquina y son giratorios? Pues yo tengo uno así, lleno hasta arriba de especias. Y claro, me puse a girar y con ello mi mente, a toda velocidad, me iba dando ideas.

– Manzanilla… tres bolsitas; Romero… medio bote del Mercadona; Aquí está el tomillo… sólo un poquito que esto huele a porro y la comisaría de policía la tengo al lado y no es plan ¡¡¡Uy, té!!! ¿…la teína no era abortiva? ¡Dos bolsitas! Nuez moscada… Eva te estás pasando, tampoco exageres no sea que acabemos en Urgencias.

Mi marido, que pasaba por allí, me sugirió amablemente incorporar mandrágora a la poción, pero al ver que yo ya tenía el móvil en la mano para ver dónde comprarla, reculó muy nervioso y me dijo que era broma😓.

Poco me faltó para añadir ajo molido y pimentón 😅 Me salvó el Pepito Grillo que todas tenemos en nuestra conciencia y mi marido, que estaba viendo el plan y ya tenía el teléfono en la mano para llamar al 061.

Ahora viene la parte vergonzosa. Esa en la que pongo la palangana en el bidé y yo me preparo a recibir los vapores en… en… ¡Jo, ahí mismo donde estáis pensando! Sé que me lo podría ahorrar, pero os conozco y estáis deseando que os cuente el espectáculo.

Coloqué la palangana lo mejor que pude dentro del bidé y me senté. Iba notando como subían los vapores aromáticos y dejaban cierto efecto refrescante por el romero. De hecho, aquello traía a mi memoria recuerdos del SPA y de la sauna turca. Era bastante agradable, hasta que, pasados unos diez segundos, empecé a notar cierto calorcillo excesivo en mis lindas posaderas. ¡Mierda! Había echado demasiada agua y mi delicada piel de bebé quedaba excesivamente cerca de la fuente de calor. Intenté aguantar como una guerrera valiente (y desesperada, sí 😅). Trataba de imaginarme que ya no estaba donde estaba, sino en el SPA, sólo que el calor comenzaba a ir a más y me obligaba a levantarme de vez en cuando, bajo la atenta mirada de mi marido que empezaba a descojonarse, advertiéndome de que me iba a quemar y no precisamente el culete y que tendría que ir a Urgencias y dar explicaciones. Fue entonces que empecé a pensar que si me quemaba tendría que justificar la quemadura también ante Dr. Buenorro… y eso sí que no😳😳. Así que comencé entonces una serie de sentadillas exprés en las que no duraba más de dos segundos, mientras mi marido desde la puerta tenía, por primera vez en su vida, la oportunidad de decirme de todo con razón, pero lo único que hacía era partirse de la risa.

Como una tiene cierta dignidad, (cada vez menos, ya lo sé) unos minutos después me despedí para siempre del caldero sabiendo que, probablemente, sería capaz de hacer cosas mucho más arriesgadas a partir de ese día.

Al rato, empecé a sentir algún dolorcillo de regla, pero ni falta hace que os diga que no me bajó nada, salvo la concepción de mí misma. Eso sí, mi madre, que andaba pululando por ahí, le preguntó a mi marido si me había bebido ya la infusión… y él disimuló cual gamberrillo callejero, porque a la pobre, a su edad, lo mismo le daba un patatús al saber el modo de empleo del caldero. Todavía me pregunto cómo llegó a la conclusión de que me iba a beber la palangana😅.

Conclusiones:

  1. La desesperación es muy peligrosa.
  2. Con unas cuantas especias, podéis montaros un SPA en casa divino.
  3. Ojito con los vapores que los calienta el demonio, o nosotras… 😅
  4. La palangana no se llena hasta arriba. El agua no es cara, pero el culillo es irremplazable.
  5. Las guerreras a veces hacemos cosas temerarias, pero realmente somos personas normales.
  6. Y lo más importante: si probáis el caldero por desesperación, no lo contéis nunca. Y ni se os ocurra publicarlo en internet, insensatas, que os pueden caer cientos de GIFs en Twitter 😅🤣🤣

Mis niñas preciosas, espero que no me tengáis muy en cuenta mis locuras en estos días. La desesperación prepara calderos mágicos que tienen como efecto principal la risa, que a veces también hace mucha falta.

Gracias por todo el apoyo de estos días. Tantísimos mensajes y muestras de cariño que hacen que me sienta muy orgullosa de esta pandy ❤️🤗 Os quiero, bonitas mías 😘😘😘

6 comentarios en “Eva y el caldero mágico”

    1. Eso de que hubieras hecho lo mismo, me da auténtica paz😅😅 Ay, preciosa, muchas gracias por tus palabras. Es verdad que el camino es duro, pero no podría sonreír mientras camino si no os tuviera a vosotras a mi lado ¡¡Sois la mejor pandy del mundo!!
      Un abrazo enorme💕💕🤗🤗🤗

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    2. yo tengo en mente escribir de manera divertida junto a una compañera de fatiga todo lo que puede llegar a ocurrir en este camino que nos ha tocado seguir…
      Cuando empezó todo esto jamas pensé que pudieran ocurrir según qué cosas … he llegado a pensar que era gafe y no entender porque me pasaba a mí todo lo que tenía pocas probabilidades que ocurriese… pero cada vez soy más consciente de que no soy la única y que todo puede pasar …🤣

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    3. Ya te digo que la única no eres 🤣🤣
      Vas a tener que escribir esas aventurillas infértiles, para que podamos comparar 😜 Es cierto que cuanto más tiempo estamos en esto, más nos damos cuenta de que somos el blanco perfecto para la Ley de Murphy. A ver si Murphy se olvida un poquito de la pandy, que ya nos tiene muy vistas😉😅😅

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  1. Me parto! Eres tremenda! 😂😂😂
    Soy María José, de twitter. (embarazonollega) Estoy días queriendo leer tu entrada y lo he hecho ahora. Qué bueno! Es cierto que la desesperación hace que hagamos cosas que ni pensamos😂😂😂
    Un abrazo!

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    1. Hola, María José!! Muchas gracias!!
      Estuve pensando si contarlo o no, porque es “un poquito” vergonzoso😅 Pero es que me encanta compartir estos momentos con vosotras y reírnos juntas… así que no me pude resistir. Espero que sigas pensando que soy normal😅🤣🤣🤣
      Un abrazo gigante, guapa! ❤️❤️🤗🤗😘😘

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