Infertilidad Secundaria e Istmocele

Imagen creada mediante inteligencia artificial

Mis queridas amigas:

Sabéis que este blog nació con cierta vocación de servicio público y ayuda a la comunidad infértil. Es por eso que hoy no vengo a hablaros de mi.

Hace poco contactó conmigo por privado una de vosotras para contarme su historia. Cuando ya estábamos terminando la conversación, le pregunté «¿Cómo puedo ayudarte?» y ella me respondió «Quiero que cuando alguien haga una búsqueda de infertilidad secundaria, aparezca la palabra Istmocele. Quiero que esa palabra sea más habitual, quiero que se cuestione su presencia tras una cesárea».

Creedme si os digo que me impresionó de tal manera su historia, que sentí la necesidad y la responsabilidad de escribir unas lineas en este blog. Y aquí estoy, dispuesta a hablaros de algo que ni he padecido ni sabía de su existencia hasta hace unos días. Estoy segura de que sabréis perdonarme el intrusismo, pues lo hago con la mejor de las intenciones.

Sólo pretendo, y nuestra compañera más que yo, que nadie tenga que padecer lo mismo que ella: 4 años de tratamientos sin resultado, porque ninguno de los profesionales que la atendió revisó diligentemente la cicatriz de su cesárea; el sufrimiento de no encontrar un motivo, el desgaste físico y emocional… y, finalmente, recibir como única salida viable la ovodonación debido a la pérdida de 4 años vitales. Cuatro años que podría haberse ahorrado con una sencilla intervención quirúrgica.

Si tienes infertilidad secundaria y has pasado por una o más cesáreas, por favor, lee con atención. O si conoces a alguien a quien podría interesar esta información, no dudes en hacérsela llegar. Hoy vamos a hablar de istmocele por Mara y por todas aquellas mujeres que después de una cesárea están sufriendo infertilidad secundaria, porque algún «profesional» ha obviado descartar la posibilidad de un istmocele.

El istmocele consiste en la cicatrización defectuosa del útero después de la cesárea, dejando una bolsa en la zona de la sutura. Esta bolsa puede acumular sangre de la menstruación y causar síntomas (sangrado anormal, dolor pélvico o en las relaciones sexuales, dismenorrea o… INFERTILIDAD SECUNDARIA), pero también puede cursar de manera asintomática. De hecho es muy habitual que sea así.

Esta complicación derivada de la cesárea, afecta de forma directa a la fertilidad, puesto que altera el ambiente endometrial pudiendo provocar fallos de implantación. También es responsable de abortos espontáneos, especialmente en el primer trimestre, por la falta de soporte mecánico y nutricional de saco gestacional.

Entre los síntomas, el más frecuente es el sangrado anormal. Pero, ¿qué es un sangrado anormal? Ya sabemos la infinidad de formas que tiene nuestra regla de saltarse las normas establecidas, pero el tipo de sangrado anormal más habitual relacionado con el istmocele es el postmenstrual. Esto se debe a que en el saco que forma el istmocele puede acumularse la sangre menstrual y salir después, habitualmente tras hacer ejercicio o tener relaciones sexuales

Me diréis: Muy bien, Eva, pero el istmocele será algo poco frecuente…

Veréis, es cierto que el istmocele está normalmente muy vigilado por los profesionales. Vienen a mi mente casos de familiares y amigas que pasaron por una cesárea y tuvieron que acudir a revisar la cicatriz antes de un nuevo embarazo y creo con firmeza en que, normalmente, se mira de forma concienzuda que no se haya formado un istmocele. Sin embargo, el caso de esta compañera me hace ver que, a veces, hay excepciones y el problema es que el istmocele es mucho más frecuente de lo que pensamos.

Aunque las cifras difieren entre las distintas fuentes, sí sabemos que el riesgo de sufrir esta complicación aumenta con el número de cesáreas. Según la mayoría de las fuentes, una de cada cuatro mujeres que son sometidas a una cesárea (entre el 25 y el 30%) desarrollan istmocele. Otras fuentes elevan la posibilidad de esta complicación hasta el 60%, mientras sostienen que, después de tres cesáreas, la estadística alcanzaría el 100% de los casos. Algunas, más conservadoras en los números, estiman que ese 100% podría ser de «sólo» un 70%.

En cualquier caso, si multiplicamos el, puede que insignificante, número de excepciones por un porcentaje de casos tan elevado, temo que el resultado sea una cifra ciertamente preocupante.

El istmocele se diagnostica mediante ecografía (siendo ésta la principal forma de diagnóstico), resonancia magnética, histerosonografía o histeroscopia.

Si el istmocele es leve puede tener tratamiento farmacológico, a través de terapias hormonales. En otros casos, puede ser necesaria la resección a través de cirugía histeroscópica o, en los casos más graves, por laparoscopia. Una sencilla intervención quirúrgica y un pequeño tiempo de espera de entre 3 y 6 meses antes de volver a intentar un nuevo embarazo habrían sido suficiente para ahorrar 4 años de tratamientos a Mara, con todo el dolor añadido de cada negativo, cada esperanza desvanecida, cada pregunta sin respuesta…

Soló una pequeña reflexión antes de acabar, porque tampoco pretendo cansaros. ¿Cómo es posible que, sabiendo la frecuencia con la que se da esta complicación, haya profesionales que no se molesten en descartarlo antes de iniciar cualquier tratamiento de fertilidad? No soy capaz de imaginar el grado de impotencia, sufrimiento, rabia, indignación… de esta compañera que se ha sometido durante años a tratamientos de reproducción asistida que no eran necesarios y, mientras le hacían perder el tiempo y los ahorros, iba viendo escapar entre sus dedos la posibilidad de volver a ser madre con sus propios gametos.

Sospecho la negligencia y aventuro que no hay desagravio posible ni reparación alguna que pudiera mitigar el dolor y la injusticia causadas.

Querida Mara, no puedo volver atrás en el tiempo y devolverte las oportunidades que te han robado de formar la familia que soñaste, pero espero que estas lineas te abracen fuertemente y te acompañen junto con todo mi cariño y el de toda la infertilpandy. Ojalá el tiempo te devuelva la paz y la felicidad que nunca debieron arrebatarte.

Os dejo aquí algunos enlaces, por si os pudieran resultar de ayuda:

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Istmocele

https://www.revista-portalesmedicos.com/revista-medica/fisiopatologia-clinica-y-manejo-del-istmocele-uterino

https://www.fertstert.org/article/S0015-0282(16)62935-7/fulltext

http://www.medigraphic.com/pdfs/actmed/am-2018/am182j.pdf

https://www.elsevier.es/es-revista-progresos-obstetricia-ginecologia-151-articulo-cirugia-histeroscopica-del-istmocele-solucion-S0304501312001549

https://www.rubenbalta.com/diagnostico-y-tratamiento-del-istmocele/

Y vosotras, ¿habíais oído hablar del istmocele? ¿Lo habéis padecido? ¿Cuál es vuestra experiencia? Vuestro testimonio es de un valor incalculable para otras compañeras.

Mil gracias por leer este humilde blog y por compartir esta información.

Un abrazo a todas y muchísima suerte en vuestro camino

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