Mi experiencia con la endometritis

¡Hola chicas!

Como en estos momentos en que soy oficialmente una Ovoesperante, tengo mucho tiempo para pensar y me he acordado de la que me dió la endometritis. Os la cuento por si alguna está pasando por lo mismo.

Me la diagnosticaron a raíz de una histeroscopia para quitarme un pólipo que me apareció justo antes de mi segunda transfer.

Yo estaba despatarrada en el quirófano y me desperté dos o tres veces. La primera, estaba teniendo un sueño erótico con mi marido de protagonista… Espero que no me diera por hablar dormida 🙊😂😂

La segunda vez eran ellas las que hablaban, no recuerdo muy bien qué decían pero recuerdo que pensé: “Pobre muchacha, con lo que están diciendo… tiene un problema gordo. Menos mal que no hablan de mí”. Obviamente, sí que se referían a mí. 😨😨

Y ahí fue donde perdí un tiempo precioso, porque yo había llegado con una primera FIV de 15 ovocitos maduros y 5 embriones, dos de ellos B. Que no es A, lo sé, pero para lo que he sacado después era gloria bendita.

Y perdí casi un año entre programar la histeroscopia para eliminar el pólipo; hacerme una histerosalpingografía, porque les había parecido ver en la histero el útero tubular; y quitarme de en medio la endometritis crónica.

La endometritis crónica es una infección por bacterias que se cura con antibióticos y que normalmente no da síntomas. Esperad que lo digo de nuevo para que no haya errores: SE CURA. Lo repito porque en internet he leído mil veces que era incurable y esto es falso.

Lo primero es hacer una biopsia, para confirmar que hay inflamación del endometrio. Esto se hace pidiendo un estudio de células plasmáticas. Y también es necesario un cultivo para ver qué bacterias son las que se han hecho fuertes en vuestro endometrio.

No os confundáis, en nuestro cuerpo hay infinidad de bacterias. Su presencia es natural y necesaria, incluso para la implantación del embrión. Así que no hay que dejar el útero aséptico, basta con que eliminéis la bacteria que os da la infección y con ella la inflamación.

El día que explicaron esto en clase mi doctora debió de faltar porque me hacía biopsias para luego pedir cultivos, y se olvidaba de pedir las células plasmáticas que es lo realmente importante para ver si el endometrio sigue inflamado. Así que con cada nuevo cultivo desaparecían unas bacterias y aparecían otras nuevas, y con ellas un nuevo antibiótico que me tenía que tomar. Ya cuando llevaba más de cuatro meses así, se le ocurrió pensar que me iba a pedir células plasmáticas de nuevo, y si no había inflamación dejaría de torturarme con los antibióticos. Pero para entonces, desesperada, yo ya había tomado medidas drásticas, y en los resultados no sólo no había inflamación sino que no quedaba ni una bacteria viva.

Después de ésto, le vino a la mujer una gran preocupación… Porque, claro, existen bacterias “buenas” que son necesarias para la implantación y a esas alturas habríamos arrasado con ellas. Lo dejo aquí, para no mosquearme más y os cuento lo que hice para matar los malditos bichitos.

La doctora me iba mandando antibióticos distintos, según iban cambiando las bacterias o haciéndose resistentes. Luego me dijo que en las relaciones sexuales, no tocáramos la zona perianal, pero las bacterias seguían apareciendo… Y yo creo que ella cada vez nos miraba más raro, imaginándose los jueguecitos sexuales que nos traeríamos mi marido y yo… Pero, sintiéndolo mucho y por más que me cueste reconocerlo, somos bastante tradicionales en lo que a esa zona se refiere. Así que se equivocaba… Pero como no se fiaba, nos prohibió las relaciones sexuales totalmente ¡Y ahí seguían las bacterias! Ella, naturalmente, nos preguntaba si le habíamos hecho caso y yo cada vez me ponía más colorada pese a que no nos habíamos saltado ni una de sus instrucciones. Y ahí decidí coger el toro por los cuernos.

Me fui a una parafarmacia y me compré un gel antibacterias (Germisdin, piel seca) y tiré todas las esponjas de la casa. Volví a las manoplas de toda la vida. Por supuesto ya había desinfectado con lejía la casa, y sobre todo el cuarto de baño, mil veces. Así que el cambio fundamental fue el gel y tirar las esponjas. Y desaparecieron todas las bacterias, pero con ellas se llevaron mi preciosísimo tiempo.

Pasaron dos transferencias más e hice una segunda FIV. Sólo sacaron 10 ovocitos. De ahí 5 óvulos maduros, los otros 5 los maduraron en incubadora. Tuve 5 embris y se pararon 3. Congelaron dos blastos, calidad C, pero, al descongelar, uno degeneró.

Ahora voy a ovodonación y… ¿Sabéis lo que me ha dicho Dr. Adonis en la última consulta? Que la endometritis no es para tanto, la tiene la mitad de la población y no por eso dejan de quedarse embarazadas 😨 Sí, y no parece que me estuviera vacilando 😑… ¡Con lo que he pasado, madre!

Sí, disminuye las posibilidades, pero a mí lo que me las ha disminuido de verdad es el tiempo que pasé luchando contra ella. En las siguientes biopsias ya nunca me ha vuelto a salir, pero yo no dejo mi gel ni mis manoplas.

Ahora que el tiempo ha dejado de tener importancia para mí, os diré que lo que más me ayuda es saber que estáis ahí. No estamos solas, somos muchas y, aunque hacemos poco ruido, estamos aquí para ayudarnos las unas a las otras.

Muchísimos besos a todas 😘😘😘😘😘

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